Comics que nadie lee/Para un publico que no existe

Wednesday, April 22, 2009

EL DIBUJO




Esta tiene que ser sin duda una de las piezas más delirantes y abiertamente egocéntricas que se me haya ocurrido publicar en VLTRA!COMICS. Cuando uno escribe ( o habla ) sobre otros, en más de una manera está refiriéndose a sí mismo, entregando claves sobre quien escribe, pero en este texto estoy explícitamente hablando sobre mi propio trabajo gráfico. Se puede leer de distintas maneras, con cólera y con sentido del humor, y con los dos ánimos al mismo tiempo. Yo mismo no estoy seguro de cómo sentirme después de transcribirlo ( empezó en un pedazo de papel ) y volverlo a leer. Hace tiempo, algún lector del blog me preguntó si yo era capaz de escribir sobre mi propio trabajo, habiéndome atrevido a criticar el trabajo de otros. Y sí, parece que soy capaz de hacerlo pero, es digno, justo o decente ? O es de un mayúsculo mal gusto ? Tú decides, lector.



SIEMPRE he sabido que soy un mediocre ilustrador comercial. Cuando digo "comercial," simplemente quiero decir "por encargo" ; no es un juicio de valor sobre el hecho de que uno reciba dinero por dibujar. El mayor volúmen de nuestra producción como "cartoonists" suele ser el trabajo por encargo. Y a eso me he dedicado entre, aproximadamente, 1985 y 2000. He cumplido algunos encargos después de ese último año, pero ha sido casi exclusivamente por cuestiones de lealtad con viejos amigos, esos que me echan una mano de vez en cuando. Pero en algún momento había acumulado ya bastante cansancio y la seguridad casi definitiva de que tenía poco de valor que aportar al negocio de la ilustración comercial, un oficio que exige talentos que no me adornan. Sí pues, soy un mediocre ilustrador comercial, y a las pruebas me remito. Se lo he confesado a amigos que creen conocerme bien, y han saltado hasta el techo--bondadosos ellos--para decirme que estoy equivocado. Y ya que algunos de ellos han contratado mis servicios como ilustrador en el pasado, supongo que han tenido la vaga e incómoda sensación de haber sido estafados. Después de todo, he sido yo quien ha permitido que malgasten su dinero en un ilustrador mediocre. Debí de haberles advertido a tiempo.

Para ser un buen ilustrador comercial, hay que ser rápido. Hace muchos años diseñé una tarjeta personal ( nunca la llegué a imprimir, lástima ) que decía, "CONRADO CAIRO, El Pincel Más Lento del Hemisferio Sur." Fantaseaba con que mi curriculum ( de haberlo tenido ) llevara la advertencia para potenciales clientes, "Contrátelo bajo su propia responsabilidad." Autodestructivo que es uno. Me he vuelto más lento e inseguro con el tiempo. Mientras más aprendo sobre el dibujo, más trabajo me cuesta dibujar bien. Para ser un buen ilustrador comercial, además, hay que aprender a ser tolerantes con nuestras propias limitaciones, a no concentrar demasiada energía en remontarlas, sino en negociar con las alternativas prácticas. La diferencia entre un dibujante y un ilustrador, o entre un "artista" y un "profesional," está en la manera de llegar al objetivo ( sé que hay otras diferencias, y que talvez importen más, pero esta me gusta ): el escalador de montañas lo hace con las manos y los pies ( y las botas, y los ganchos, y los cables ) y el que quiere llegar primero a la cima lo hace en un helicóptero. Yo siempre he perdido tiempo y energía ( y el dinero y la paciencia de otros ) buscando el camino más complicado para llegar al dibujo terminado. Pero de eso no se trata la ilustración comercial. El encargo se cumple y punto. En helicóptero. Algo que sabemos los que hemos trabajado en ilustración, es que los clientes NUNCA saben en realidad lo que uno les está vendiendo. Eso, que podría significar un alivio y una conveniencia, se volvía una especie de tortura ética : cómo podía estar en paz con el hecho de que mi cliente quedara complacido con la primera cagada que saliera de mi mesa de dibujo ? Dónde quedaba mi propia gratificación ? "En el dinero, pelotudo," diría cualquiera. Ese es el punto ! Por eso digo que estoy mal calificado para este trabajo--inútiles escrúpulos. Estoy seguro de que muchos ilustradores son suficientemente talentosos y/o hábiles para resolver encargos con los que ellos mismos quedan satisfechos. Con frecuencia. O casi siempre. A mi me sucedía muy de vez en cuando. O casi nunca. La prueba es que no conservo en mi archivo casi ninguno de mis encargos comerciales. Habría tenido que dedicarles muchísimo más tiempo a esas ilustraciones para quedar satisfecho con ellas. Si es que hubiera quedado satisfecho. Ni siquiera estoy seguro de que alguna vez hubiera sentido otra cosa que frustración al mirarlas.

Pero todo eso es historia vieja, lo que no significa que estoy satisfecho con lo que hago ahora. Como dije, mientras más creo aprender sobre el dibujo, más esfuerzo me cuesta dibujar bien. No podría dedicarle todo ese tiempo y esa obsesión al dibujo si tuviera la obligación de hacerlo para otros, y dependiera de sus tiempos. Queda clarísimo que no tengo pasta de profesional. Es historia vieja porque ya no me dedico a la ilustración comercial, salvo las excepciones señaladas. Sigo vendiendo mis dibujos, pero no todo lo que dibujo es para la venta. En ambos casos, lo que busco es la satisfacción egoísta de mis obsesiones gráficas. "Estoy" en otros dibujos--son otros los dibujos que deberían hablar por mí.
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