Comics que nadie lee/Para un publico que no existe

Monday, December 31, 2007

ESCRIBE JESUS COSSIO

En el borde de un nuevo año, habiendo hecho nuevos amigos a través del blog y confirmado la extraña curiosidad de los imbéciles por escribir a los blogs que odian ( por eso son imbéciles, no ? ) , VLTRA!COMICS agradece especialmente a los lectores que se han convertido en colaboradores. A continuación, dos textos consecutivos de nuestro amigo Jesús Cossio. Si no me botan de la cabina antes de medianoche, espero poder responder esta misma noche. De no ser así, nos leemos el otro año.

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CIRCUITO O MERCADO

por Jesús Cossio



Para aclarar, por mi parte, cual era el fondo de la discusión que se tuvo ya hace un par de años en el CC de España, intentaré sintetizar cuales eran las ideas o puntos a debatir:

1. La idea central era discutir cuál debía ser la aspiración de los círculos de historietistas locales, cuál debía ser la prioridad inmediata (luego de crear, claro): ¿generar un mercado o construir un circuito? Ahora bien, entiéndase la palabra “mercado” como producir-para-el-entretenimiento, como respuesta a una demanda que se ha tanteado (“¿la gente quiere comics de balaceras? Pues eso le damos”). Lamentablemente, uno de los ponentes (el sr. Vitolas) tomo la palabra “mercado” literalmente y se enfrascó en disquisiciones histórico-económicas conservadoras sobre el intercambio comercial, los mecanismos de oferta y demanda y otros asuntos con el tono propio de un profesor de primaria.

Desde luego, nadie niega que va a haber compra-venta de cómics (ya sea en formato libro, revista o fanzine). Eso es obvio y no era asunto del debate. Vitolas nos ilustraba sobre como el mercado está en todas partes y era imposible escapar a la tiranía del dinero cuando el tema de fondo (repito) era si los creadores debían tener como prioridad buscar el “éxito” comercial y suplir la demanda de material específico o, por el contrario, crear para un circuito selectivo y forjar obras sin preocuparse tanto (o nada) por la demanda masiva. A mí parecer, el debate es válido y hay zonas grises que había que aclarar.

2. La(s) pregunta(s) entonces sigue en pie: ¿A qué aspiran los historietistas locales: a ser parte de un estamento comercial/de entretenimiento o generadores de un movimiento artístico con vitalidad propia? ¿A ambas cosas? ¿Una excluye a la otra? ¿La generación de una precede a la otra? ¿Qué se puede hacer, hoy, para construir cualquiera de esos estamentos?

3. Desde mi punto de vista, es evidente que habrá partidarios de una u otra opción. Aunque lo que veo con más frecuencia es la esperanza en muchos de que exista un mercado, pero que a los historietistas se les trate como a artistas y se les pague como a profesionales ultra-especializados. Es decir, una mezcla de ambas opciones: ¿es eso posible? Queda esa pregunta, también.

4. Yo creo que la aspiración a un circuito de creadores que lleven el cómic local a estadios formales y discursivos que abarquen desde un naturalismo reflexivo hasta las experimentaciones sintéticas es prioritaria. No es mi intención denostar a prori a quienes apuesten por un mercado: puede que algunos sorprendan con creaciones que sean obras pop(ulares) de calidad, no escapistas y que establezcan un diálogo fresco sin subestimar al lector. Estoy caminando aquí sobre suelo muy delgado: como afín a las ideas libertarias, mi impulso es negar lo “comercial” o los productos de mero entretenimiento (por ejemplo, los films de Tarantino) y no tomar lo que en ese rubro se haga más que como trabajo, encargos monetarios, dónde sólo de vez en cuando se permiten audacias. Y es allí cuando surge otra pregunta: ¿No es posible que un mercado de comics establecido sirva como caldo de cultivo para futuros lectores-historietistas que sabrán separar la paja del trigo?

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ALGUNAS NOTAS SOBRE LO DICHO EN ESTE BLOG EN EL 2007

por Jesús Cossio



1. En tu revisión de la génesis proletaria del cómic, señalas que a fines de los 60, el cómic se redefinió a la par que las circunstancias sociales/culturales lo hacían. El despertar de una conciencia contracultural sirvió de combustible para la generación que dio forma al underground; más claro aún, dieron pie a una re-fundación del cómic. Dos preguntas, haciendo extrapolación de lo dicho a estos tiempos y latitudes:

A. Si la (r)evolución del cómic que se dio en los 60 coincidió con convulsiones sociales (y una nueva conciencia), ¿qué cabe esperar sobre las posibilidades de empujar un movimiento análogo en nuestras actuales circunstancias, con generaciones alpinchistas y adiscursivas (“ta´que tío, mucho floro”)? Si una revuelta gráfica requiere mentalidades de revuelta: ¿qué esperanzas se tiene si contamos con dos o tres generaciones post-Fujimori (es decir, bombardeados con una intensa propaganda resultadista, facha y de erosión del pensamiento político)?

B. ¿Cómo hacemos para reconectar con la savia cuestionadora no sólo del underground, sino también con la tradición (el término es inexacto) satírica nacional de principios de siglo? Recordemos: estamos en el mundo en que se quiere sepultar lo anti-sistema con el discurso machacón del “fin de las ideologías”. ¿Cómo combatir ese discurso para crear un sustento crítico, firme y escéptico –en el mejor sentido de la palabra- como base de una sátira feroz contra el establishment?

2. El estado de las cosas. Lo primero y sintomático es el temor a la crítica. No sólo a que se haga, sino a que los mismos autores elaboren su decir-fuera-del-papel. En crudo: el miedo barato a ser floro, a lo “intelectual” (¡como sí hilvanar pensamientos fuera algo extraordinario!), e incluso la autoreverencia por creerse un artista-misterioso-que-no-habla (leáse pelilargo, cachosito y dizque achorado) o el simple dibujante-de-monitos que “sólo quiere entretener” (¡qué ternura!). Que conste que estas morisquetas son sólo para la (¿inexistente?) platea: hay que verlos hablar hasta por los codos (obviamente, de sus propios garabatos) en sus conventículos de patas dibujantes. Exponer esos rajes y autobombos articuladamente sigue siendo tabú y –cuando la crítica o revisión la ejercen otros- también “intelectualidad para cuatro gatos”.

Además, hay que notar que cuando se habla de cómic actual, es difícil hablar de “cómic nacional” ya que conocemos sólo el panorama de LIMA (con la excepción de las revistas que llegan de provincias o los concursantes que son de allí). Sería bueno establecer contacto con algunos interesados en contar como van las cosas fuera de Lima.

Porque lo que yo veo por acá es variopinto. Pero señalaré dos cosas al respecto, que he escuchado más de una vez y que no sé que tan representativas sean: primero, la aspiración a la institucionalización del cómic; o sea, que hayan literalmente escuelas e institutos que enseñen a hacer comics. No sé si el anhelo va por ser “profesores” (o sea, tener chamba) o tener un diploma que mostrar para refrendar que ese pasatiempo que toda la familia ve como infantil e idiota, es una carrera seria o por lo menos REAL. Lo segundo a señalar es –como antes se ha mencionado- esa compulsión algo huachafa de varios autores a verse como héroes/mártires de un arte incomprendido: “los que no cayeron”, “los que quedaron”, etc. Lo dice Borges de los literatos en algún cuento suyo: no esperan ser juzgados por sus obras, si no por sus intenciones. Lamentablemente, su supervivencia heroica ha dado bien poco al mundo del cómic.

En cuanto a si el cómic da poco espacio a la “profesionalización”, creo que lo más adecuado es ver el inicio de la madeja: felizmente no es “profesión”. Uno puede ganarse la vida como ilustrador y ocasionalmente haciendo cómics, pero como parte de las mil chambas del dibujante. Y digo felizmente porque si así fuera, se sacrificaría todo a alcanzar un estatus profesional: contenido propio, estilo, búsqueda, discurso. No es que haya mucho de eso ahora, pero al menos el amateurismo permite ciertas libertades.

Señalas además “la flacidez vocacional” y la falta “de un compromiso personal”. Me limitaré a señalar que ambas cosas, hoy, son alentadas por la costumbre de reventarse cuetes mutuamente por las cojudeces que dibujan. Así, en cuanto NO escuchan los ¡vivas! del “público” (que en realidad, ni aparece) se les baja la moral, la bilirrubina y la épica nerd al sótano.

Como bien apuntas, casi ningún dibujante define que es “arte”, pero no tarda ni medio segundo en proclamarse “artista”. Con el añadido de ser mudito: porque, claro, un artista no habla, no florea y si lo hace es para contar la misma historia de siempre: “De chiquito leía cómics de Novaro, en el colegio era aplaudido por dibujar a los profes y blablabla…”. Aunque te darás cuenta que la locuacidad los invade cuando de defender su obra “de la envidia” se trata. Allí si que les faltan palabras para alimentar sus pataletas egocéntricas…

En cuanto a quienes se declaran artistas y quienes profesionales, pues me quedó con la idea de que varios se sienten “artistas-profesionales”. Todo junto. Así, pueden recurrir a las excusas de ambos lados cuando llega la circunstancia de proteger su legado ¿creativo? Si se agarran del lado profesional dirán que “todos se venden (o sea, que tanto rollo si se trata de ser exitoso o emigrar)”, si se agarran del lado artisticón, dirán que “ellos se deben sólo a sus dibujos y no a las discusiones seudointelectuales”.

Hablas, también, del perpetuo estado de preadolescencia del cómic local. Debo concordar contigo, otra vez. Eso se nota en las actitudes individuales: machismo, asumirse como nerd/raro/incomprendido, complejo de rockstar. Y también en las grupales: machismo, asumirse como nerd/raro/incomprendido, complejo de rockstar…

(Ejemplo de machismo: “No pe, las hembritas no dibujan”. Ejemplo de complejo de rockstar: “Ta que me llega al pincho todo, cuñao”).

2 comments:

Colega anónimo said...

Hola, Cairo,

Frente al pedido que me hiciste para colaborar en tu blog como "panelista" invitado, me parece que lo conveniente es rechazarlo y a continuación decirte porqué:
- Primero, porque después de la correspondencia que hemos intercambiado de forma esporádica, -y ahora al ver alucinado cómo es que te citas a ti mismo en uno de tus últimos posts- creo que no necesitas de mi ayuda para practicar tu apasionada afición por el onanismo. De todas maneras, si alguna vez el esfuerzo se te queda corto, siempre tendrás a Jesús Cossio para que te eche una mano.
- Segundo, porque veo que has logrado hábilmente disfrazar esta página como un preocupado espacio por la lucha de una historieta peruana de mejor nivel, cuando no es más que un rincón desde donde atacas, junto con tus patas, todo lo que no es de tu agrado. Crees que los autores peruanos somos débiles mentales incapaces de reconocer nuestras propias carencias, necesitados de un mesías que nos diga por dónde debemos encaminar el rumbo.
Eso sí, para la publicidad eres muy listo. Meterle pollos a Cherma, Pol y otros tantos ha hecho que por aquí empiecen a rondar los lectores motivados por el morbo. Muy efectiva treta. Como cuando Susy Díaz se puso un 13 en el culo.
- Y, tercero, porque mi negocio –tal como me dijiste en un correo- es poner a mis hijas adolescentes a putear. Y como no creo que pagues a los colaboradores, entonces no me queda otra que pasar.


Feliz año,
Tu colega anónimo.

Cairo said...

Gracias, amigo Edery :
En primer lugar, si hubieras querido DE VERDAD mantener nuestra correspondencia en el nivel estrictamente personal, escribiendo a mi dirección y no al blog, no me vería en la obligación de identificar a este "anónimo colega." Es una prerrogativa de quien recibe anónimos el tratar de establecer su origen y hacerlo público, siendo el blog un espacio ABIERTO AL PUBLICO. Y siendo, como es, que eres tú quien ha decidido abrir nuestra correspondencia al público, ello me autoriza a ponerla a disposición de los lectores de VLTRA!COMICS. En su totalidad. Especialmente porque siempre se ha mantenido dentro de los límites de una discusión sobre nuestro oficio.
En segundo lugar, vamos, Andrés, no creo que te sientas capacitado para sostener una discusión razonada sobre el tema que concentra la atención de este blog. No terminarías tu participación en este blog de esta manera. En una lectura cuidadosa y ordenada de mis textos, está claro que mis opiniones ( e insisto en lo de opiniones ) han mantenido un nivel de mínima coherencia lógica, y no he necesitado de insultos ni pataletas, tu recurso final. Qué poco digno, Andrés. Qué poca hombría para evitar hablar sin lloriqueos y fabricar los argumentos de quienes consideras tus enemigos. Esta página es lo que ves, no se disfraza, como sí lo haces tú, y otros valientes como tú, detrás de anónimos y pseudónimos. Y no ataca quien dice lo que piensa. Menos aún, cuando lo que piensa es UNANIME : ERES UN SIMULACRO DE DIBUJANTE. No hay un solo dibujante profesional peruano ( y aquí utilizo "profesional" en su única acepción de "prolongada dedicación y conocimiento demostrado" ) que no lo sepa con absoluta seguridad. Andrés, tu tira es simplemente, una VERGUENZA. La mires por donde la mires. No descubres nada nuevo, ni destapas un secreto, cuando dices que yo creo que los autores peruanos son unos débiles mentales incapaces de reconocer sus propias carencias. Muchacho, eso es lo que he tratado de decir en este blog desde su apertura ! Y utilizaba tu caso como ejemplo. O el de Paulo Rivas. No el de Cherman. No te piques. Y ESO, que eres un simulacro de dibujante, tampoco era ningún descubrimiento : todo mundo lo sabe. Recuérdalo siempre, Andrés. TODO el mundo lo sabe. La diferencia es que yo lo he dicho sin esconderme en el "anómimo," colega.
Hazte ver, amigo. La paranoia te está acabando.

Conrado CAIRO

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